Hogares de esperanza: Reconstruyendo vidas en Casa Marimba

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Hasta el 2020 ser mujer víctima de violencia de género en Esmeraldas era enfrentarse a un entorno de soledad, revictimización y falta de redes de apoyo.

Estas condiciones hacían que las mujeres sobrevivientes regresaran con sus agresores continuando el ciclo de violencia. En este escenario se creó la Casa Marimba, un espacio de seguridad, tranquilidad, reflexión y cambios, que acoge temporalmente a las mujeres y sus hijas e hijos menores de edad, víctimas de alguna forma de violencia basada en género, Elizabeth Caicedo, presidenta de este espacio cuenta que muchas de estas mujeres eran rechazadas incluso por sus propias familias, “lastimosamente todavía se usa el refrán que dice, deja que pegue marido no más es y si tú tienes 5 hijos tu mamá no te va a coger en su casa porque su casa es pequeña y les va a decir yo te dije no te cases con ese hombre, sabíamos que te iba a ir mal”.

La Casa ‘Marimba’ de la ciudad de Esmeraldas, fue creada bajo la Ordenanza Municipal para la Prevención y Erradicación de la Violencia Contra la Mujer. Abrió sus puertas en agosto de 2021, con el apoyo de la Alcaldía y el Concejo Cantonal de Protección de Derechos.

Un entorno para trascender

Nazareth

Al acordarse de sus inicios profesionales, Elizabeth recuerda que luego de estudiar dos carreras encontró su verdadera vocación: el trabajo social y humano; con mujeres víctimas de violencia, “siempre he llevado esa parte humana, como que siempre me ha tocado”, se vinculó a Casa Marimba en 2021 año en el que este espacio abrió sus puertas, y asegura que desde su inicio debía ser un proceso de empoderamiento, por ello el nombre “Marimba”, como el instrumento musical que responde a una manifestación cultural del pueblo afroecuatoriano y Esmeraldeño, “ese instrumento musical que da esa alegría y que uno baila, lleva varios materiales, como la caña guadua, el pambil, pero los conocedores saben que no se los puede coger ni cosechar a destiempo, si no en el momento adecuado, si la coge antes no sirve y tiene que estar madura, usted ve una madera rústica pero luego la van puliendo y armando la marimba, dando música. Esa representación también se aplica en la vida de las mujeres que llegan a nuestra casa sin nada, sin ganas de vivir” sostiene Elizabeth.

Servicios

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Las casas de acogida además de protección física, se esfuerzan por mejorar la calidad de vida de las mujeres que buscan ayuda y apoyo. El modelo de atención propone un abordaje interdisciplinario, a través de una combinación de servicios holísticos y programas especializados, dinámicos e integrales que facilita que las mujeres y sus hijos e hijas reinicien proyectos de vida de manera autónoma, independiente y libre de violencias de la mano con herramientas como:

1. Un entorno de seguridad emocional

Las casas de acogida son espacios donde las mujeres víctimas y sobrevivientes de violencia de género pueden encontrar un entorno seguro, libre de miedo y amenazas. Aquí, son recibidas con calidez y comprensión, proporcionándoles la seguridad emocional necesaria para comenzar su proceso de sanación y reconstrucción.


2. Apoyo integral

Las mujeres que acceden a los servicios de las casas de acogida se benefician de un enfoque integral hacia su bienestar. Además de la protección física, se les brinda asesoramiento psicológico, terapia individual y grupal, y acceso a servicios legales. Este apoyo integral es fundamental para que puedan abordar los traumas pasados y construir un futuro libre de violencia.

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3. Programas de empoderamiento económico

Reconociendo la importancia de la independencia económica, las casas de acogida ofrecen programas de empoderamiento económico diseñados específicamente para mujeres sobrevivientes de violencia de género. Estos programas incluyen capacitación laboral, asesoramiento en emprendimiento y acceso a oportunidades de empleo. Al adquirir habilidades y recursos económicos, las mujeres pueden recuperar su autonomía y forjar una vida estable y libre de violencia.

4. Talleres de fortalecimiento emocional

Para ayudar a las mujeres a reconstruir su autoestima y fortalecer su salud mental, las casas de acogida organizan talleres de fortalecimiento emocional. Estos talleres abordan temas como la autoestima, el manejo del estrés, el establecimiento de límites saludables y la resolución de conflictos. A través de estas actividades, las mujeres aprenden a valorarse a sí mismas y a desarrollar habilidades para lidiar con los desafíos de la vida cotidiana.

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5. Red de apoyo comunitario

Las casas de acogida también se enfocan en establecer y fortalecer una red de apoyo comunitario para las mujeres. Colaboran con organizaciones locales, grupos de voluntariado y profesionales especializados para ofrecer una amplia gama de recursos y oportunidades. Esta red de apoyo garantiza que las mujeres no se sientan solas en su camino hacia la recuperación y les brinda la oportunidad de conectarse con otras personas que han pasado por experiencias similares.

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En Casa Marimba trabaja un equipo interdisciplinario, que pone en marcha una hoja de ruta de recibimiento y acomodación que incluye una primera aproximación a la vida en comunidad en la casa. Elizabeth asegura que “hay mujeres que llegan y no tienen amor ni para ellas ni para sus hijos/as, entonces reciben esa psicoeducación del amor fraterno, del abrazo, un trabajo emocional”. Con el paso de los días el equipo apoya a las usuarias a desarrollar un plan de vida que pueda seguir cuando tenga la posibilidad de salir de la casa.


Uno de los principales pilares es el empoderamiento emocional, social y económico. Las mujeres son capacitadas con enfoques en derechos humanos, interculturalidad, igualdad de género y el acceso a servicios legales en la aplicación de sus derechos, Elizabeth cuenta que “se les habla de cuáles son las entidades públicas que tienen la obligación de asistirles, deben saber sus derechos y que medios les amparan, entonces ellas ya saben que si van a Fiscalía puede recibir atención ya que la ley para prevenir y erradicar la violencia contra la mujer les protege”.

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En cada rincón de Casa Marimba, las paredes cuentan historias de valentía y lucha

Este hogar tiene capacidad para 35 personas, en los casi dos años de funcionamiento ha trabajado con 51 mujeres y sus hijas e hijos, atendiendo en total a cerca de 130 personas. “Aquí una ve la diferencia de cómo llega una mujer sumisa, violentada, sin voz ni autoestima y sale una mujer nueva, ve que poco a poco van ganando fuerzas para lograr una nueva vida” asegura Elizabeth afirmando que «Juntas somos más fuertes. Solas llegamos más rápido, pero en equipo llegamos más lejos».


Cifras:

Violencia Basada en Género: De acuerdo al estudio “Violencia basada en género en el Ecuador”, publicado por la Fiscalía General del Estado, en el país 7 de cada 10 mujeres sufrieron algún tipo de agresión entre 2017 y 2021. El estudio explica también que, del total de mujeres en movilidad, un 68 % ha sufrido violencia sexual en zonas fronterizas del país.

Violencia intrafamiliar: Según los datos del ECU 911, entre el 1 de enero y el 6 de marzo de 2023 hubo 19 381 llamadas por violencia intrafamiliar.

Femi(ni)cidios: En Ecuador, según la Alianza Feminista para el Mapeo de los Femicidios, en los primeros cuatro meses de 2023 se registraron 122 muertes violentas de mujeres por razones de género. Lo que significa un femicidio cada 23 horas. generando una respuesta eficaz en la prevención de femicidios y demás consecuencias de la violencia de género.