ONU Mujeres continúa su alianza con ISO-Quito para medir los avances y desafíos para el logro de la igualdad de género en la región

Fecha: viernes, 20 de noviembre de 2020

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La medición, en base a información cuantitativa y cualitativa, de cómo los países están avanzando en el cumplimiento de sus compromisos para el logro de la igualdad de género en aspectos como la autonomía económica de las mujeres, su bienestar físico, el derecho a una vida libre de violencia y la participación plena en la vida política, es una herramienta para el análisis y la incidencia política de primer orden. Es por ello que el mecanismo ISO-Quito se ha constituido en una de las fuentes de información más importantes para saber cómo y en qué medida la igualdad de género avanza o, por el contrario, retrocede en la región, en función de los compromisos adquiridos por los Estados en el marco de las Conferencias Regionales sobre la Mujer. Consciente de la necesidad de contar con este tipo de herramientas prácticas, ONU Mujeres renovó durante 2020 su compromiso para apoyar el buen funcionamiento de ISO-Quito.

 

Según el último Informe ISO-Quito 2019 se muestran importantes variaciones entre los países. Uruguay, Chile y Costa Rica son los que presentan mayor consistencia, a lo largo del tiempo, en sus logros en materia de bienestar y paridad económica. Costa Rica ocupó el primer lugar en el liderazgo regional del año 2018, al presentar un elevado nivel de paridad política. Ecuador y México representan un caso similar: aunque exhiben valores menores en paridad económica y en bienestar de las mujeres, sus altos niveles de paridad política colocan a ambos países en un lugar alto en el ranking. Eso muestra que esta posición más consolidada de las mujeres en política no se traduce directa ni inmediatamente en logros sustantivos en la vida de las mujeres, en general. Por contraste, Guatemala, Honduras y Paraguay se encuentran en los peores lugares en el ranking. El grupo de países de valores medio-altos incluye a Argentina, Bolivia, Perú y Nicaragua. Aquí, nuevamente, los más altos índices de paridad política (como en el caso de Nicaragua y Bolivia) no presentan consistencia con los logros de las mujeres en las dimensiones económica, laboral y social. Por el contrario, Argentina, que muestra altos valores en estas dimensiones, baja su puntuación por sus menores logros en participación de las mujeres en política, especialmente, a nivel del Poder Judicial. 

 

Este último informe nos señala que aunque se registran avances en muchas dimensiones, en otras se produce un relativo estancamiento, especialmente, en las relativas a la pobreza femenina, el acceso al empleo y la paridad económica. Por otra parte, algunos de estos logros, en especial los más vinculados al desarrollo económico de los países, pueden verse amenazados por la crisis provocada por el COVID-19 que está afectando de manera particular a la región. 

 

La principal fuente de información para la elaboración del ISO-Quito es el Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe de CEPAL y CEPALStat para la elaboración de los indicadores a través de sus diferentes dimensiones. La primera dimensión es la relativa al bienestar social de las mujeres e incorpora la dimensión educativa, la mortalidad materna y la situación de pobreza. La segunda dimensión mide la paridad económica entre varones y mujeres en salario, tasas de participación laboral, acceso a ingresos propios y niveles de formalización del empleo. La tercera dimensión mide la paridad en la toma de decisiones y se construye en un índice que combina la participación de la mujer en diferentes niveles de la esfera político-institucional: la justicia, el parlamento y el gobierno. Estas dimensiones en conjunto se reflejan en un índice que sintetiza el estado efectivo de las mujeres, en general, y la brecha que las distancia de los logros de sus pares varones.  

 

 

La propuesta ISO-Quito surgió como una iniciativa de la Articulación Feminista Marcosur, buscando establecer las bases del seguimiento de los acuerdos alcanzados en el Consenso de Quito, en agosto de 2007, en el marco de la X Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe. Desde entonces, se estableció una línea de base que permite hoy evaluar los avances y rezagos que experimentan los países de la región.

 

ISO-Quito también incorpora un índice llamado de compromisos institucionales, que mide los esfuerzos que hacen los gobiernos en el diseño e implementación de políticas públicas destinadas a combatir la desigualdad de género y asegurar el bienestar de las mujeres. Una de las innovaciones recientes de ISO-Quito ha sido la de relevar el compromiso político de los gobiernos para asegurar los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, la paridad política y las licencias parentales. 

 

Dentro del acuerdo en curso entre ISO-Quito y ONU Mujeres, en 2021 se producirá un documento de análisis sobre familias, empoderamiento e igualdad de género y se desarrollarán cuatro informes país con información exhaustiva y combinando el análisis de datos cuantitativos y cualitativos sobre economía y política, e integrando aspectos relativos a derechos sexuales y reproductivos, que serán presentados públicamente a través de diversas iniciativas digitales.