Ensayo fotográfico: En RDC, las mujeres refugiadas reconstruyen vidas con determinación y esperanza

Fecha : 18 mayo 2016

El actual conflicto político en Burundi ha obligado a cientos de miles de personas a huir de sus hogares y buscar refugio en el país vecino de República Democrática del Congo (RDC). En el campamento de personas refugiadas de Lusenda, que alberga a más de 16.000 personas refugiadas, la mayoría son mujeres y niñas. Cientos de personas refugiadas han asistido a los centros multiusos Refugio Seguro, establecidos por ONU Mujeres [1], para obtener protección y empoderamiento económico y social. Presentamos una mirada a la vida diaria en el campamento y en los centros.

When her husband was arrested during the 2015 political crisis, Luscie, 32, fled the Bujumbura province in Burundi with her eight children, with only the clothes on their backs. Since then they have been refugees at the Lusenda camp in DRC.  Photo: UN Women/Catianne Tijerina

Cuando su marido fue arrestado durante la crisis política de 2015, Luscie, de 32 años, huyó de la provincia de Bujumbura en Burundi con sus ocho hijas e hijos, sin nada más que las ropas que llevaban puestas. Desde entonces han estado en el campamento de personas refugiadas de Lusenda en RDC.

Foto: ONU Mujeres/Catianne Tijerina


With the help of a camp worker, Luscie, right, hauls rock and clay from a river back to a UN Women multipurpose centre for use in building a clay stove. UN Women has established three Safe Haven multipurpose centres, which offer psychosocial counselling, referrals, skills training and cash-for-work programmes.  Photo: UN Women/Catianne Tijerina

Con la ayuda de un trabajador del campamento, Luscie, a la derecha, carga piedras y barro del río de regreso al centro multiusos de ONU Mujeres para utilizarlos en la construcción de una estufa de barro. ONU Mujeres ha establecido tres centros multiuso Refugio Seguro, que ofrecen asesoramiento psicosocial, referencias, capacitaciones y programas de dinero por trabajo.

Foto: ONU Mujeres/Catianne Tijerina


Luscie, left, and Marita, right, work to make a handmade clay stove. At the multipurpose centres, they’ve learned to make stoves which help cut the cost of feeding their families. “It takes less charcoal and the surface stays hot longer,” says Marita.  Photo: UN Women/Catianne Tijerina

Luscie, a mano izquierda, y Marita, a mano derecha, trabajan para crear una estufa de barro hecha a mano. En los centros multiusos, han aprendido a hacer estufas que permiten reducir el costo de alimentar a sus familias. “Requiere de menos carbón y la superficie se mantiene caliente por más tiempo,” señala Marita.

Foto: ONU Mujeres/Catianne Tijerina


Also at the multipurpose centre, Luscie, far right, joined the collective efforts to cultivate vegetables for a shared profit. Her goal: to make enough money to replace her children’s torn clothes.  Photo: UN Women/Catianne Tijerina

Asimismo en el centro multiusos, Luscie, en el extremo derecho, se unió a los esfuerzos colectivos por cultivar vegetales para compartir las ganancias. Su objetivo: ganar suficiente dinero para remplazar las prendas rasgadas de sus hijas e hijos.

Foto: ONU Mujeres/Catianne Tijerina


Luscie with her children. Many women in the camp are widows and have had to become heads of their households, taking on the responsibility for the children, the sick or the elderly. They need services and resources. Through the multipurpose centres, nearly 300 women in Lusenda have gained temporary employment through cash-for-work programmes. Another 80 women and girls acquired soap-making skills and 38 learned how to operate a camp restaurant.  Photo: UN Women/Catianne Tijerina

Luscie con sus hijas e hijos. Muchas mujeres en el campamento son viudas y han tenido que convertirse en cabezas de familia, asumiendo la responsabilidad por las niñas y los niños, las personas enfermas y ancianas. Necesitan servicios y recursos. A través de los centros multiusos, cerca de 300 mujeres en Lusenda han obtenido empleo temporal mediante programas de dinero por trabajo. Otras 80 mujeres y niñas adquirieron habilidades para manufacturar jabón y 38 más aprendieron cómo operar un restaurante del campamento.

Foto: ONU Mujeres/Catianne Tijerina


Women who are part of the agriculture programme gather early to attend to the crops they cultivate collectively.  Photo: UN Women/Catianne Tijerina

Las mujeres que forman parte del programa agrícola se reúnen temprano para atender los cultivos que siembran de manera colectiva.

Foto: ONU Mujeres/Catianne Tijerina


he women learn how to plant many different kinds of crops. After working in the collective, some of them are able to plant and harvest vegetables outside of their temporary houses at the refugee camp.  Photo: UN Women/Catianne Tijerina

Las mujeres aprenden a cultivar muchos tipos distintos de cosechas. Luego de trabajar en la colectiva, algunas pueden plantar y cosechar verduras fuera de sus casas temporales en el campamento de personas refugiadas.

Foto: ONU Mujeres/Catianne Tijerina


With UN Women’s assistance, in 2015, 264 women refugees contributed to the camp’s food security after being trained to grow vegetables.  Photo: UN Women/Catianne Tijerina

Con la asistencia de ONU Mujeres, en 2015, 264 mujeres refugiadas contribuyeron a la seguridad alimentaria del campamento luego de ser capacitadas en la cultivación de verduras.

Foto: ONU Mujeres/Catianne Tijerina


After finishing their morning’s work, the women often walk back to the UN Women multipurpose centre, where they can also find information on women’s rights and receive psychological support and counselling. In the camp, refugee women face social isolation, harassment, domestic violence and other types of sexual and gender-based violence.  Photo: UN Women/Catianne Tijerina

Al terminar con su trabajo matutino, las mujeres a menudo regresan al centro multiusos de ONU Mujeres, donde también pueden encontrar información sobre los derechos de las mujeres y recibir apoyo y asesoría psicosocial. En el campamento, las mujeres refugiadas enfrentan aislamiento, hostigamiento, violencia doméstica y otros tipos de violencia sexual y violencia de género.

Foto: ONU Mujeres/Catianne Tijerina


Celestine, a refugee at the Lusenda camp, leads a dance performance organized by youth at a multipurpose centre in October 2015. The centres also serve as safe spaces for women to feel comfortable and express themselves, without the fear of judgement or harm.  Photo: UN Women/Catianne Tijerina

Celestine, una refugiada en el campamento de Lusenda, lidera una presentación de baile organizada por jóvenes en el centro multiusos en octubre de 2015. Los centros también funcionan como espacios seguros para que las mujeres se sientan cómodas y pueda expresarse, sin miedo a ser juzgadas o maltratadas.

Foto: ONU Mujeres/Catianne Tijerina


In the midst of all the daily challenges, women attending the dance performance have a moment to laugh together. One of the goals of the centres is to help refugee women socialize, make new friends and rebuild their social networks. “We should not give up but fight for a better life for our children!” say the women in the Lusenda refugee camp.  Photo: UN Women/Catianne Tijerina

En medio de todos los retos cotidianos, las mujeres que asisten a la presentación de baile comparten juntas un momento de risas. Uno de los objetivos de los centros es ayudar a las mujeres refugiadas a socializar, hacer nuevas amistades y reconstruir sus redes sociales. “¡No debemos rendirnos sino luchar por una mejor vida para nuestras hijas y nuestros hijos!” exclaman las mujeres en el campamento de personas refugiadas de Lusenda.

Foto: ONU Mujeres/Catianne Tijerina


ONU Mujeres trabajo de modo que las mujeres y niñas en crisis prolongadas tengan acceso a los servicios que necesitan para asegurar su recuperación y desarrollar su resistencia ante futuras crisis.

Para imágenes de gran formato, también puede encontrar este ensayo fotográfico publicado en Medium.

Para mayor información sobre Mujeres en la acción humanitaria, visite nuestra sección En la mira.

Notas

[1] The UN Women multipurpose centres are run in partnership with the United Nations High Commission for Refugees (UNHCR), its local partner Rebuild Hope for Africa and the Women Refugee Committee, with funding from the Government of Japan.