Quito construye un sistema de cuidados que pone en el centro a las mujeres, a quienes cuidan y a quienes necesitan cuidados
Con el acompañamiento técnico de ONU Mujeres, el Municipio de Quito consolida la Política Local de Cuidados con enfoque de igualdad de género. Esta política permitirá redistribuir el trabajo de cuidado —históricamente asumido por mujeres— entre el Estado, las familias, la comunidad y el sector privado; fortalecer la oferta pública de servicios esenciales para la vida; y garantizar que quienes cuidan y quienes necesitan cuidados accedan a derechos, tiempo y oportunidades en condiciones más justas.
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En un contexto marcado por la sobrecarga de trabajo no remunerado que recae desproporcionadamente sobre las mujeres —quienes realizan el 77% de estas tareas en el Distrito Metropolitano de Quito—, la ciudad da pasos firmes hacia una transformación estructural que redistribuya el cuidado como un derecho colectivo y una corresponsabilidad social.
Construcción participativa de una política estructural
Durante un encuentro realizado en el Centro de Arte Contemporáneo, se presentaron avances clave en la implementación del sistema “Quito Te Cuida”, así como los resultados preliminares de la Agenda Comunitaria de Cuidados, construida en talleres participativos junto a más de 200 habitantes de zonas urbanas y rurales del Distrito Metropolitano. Las acciones priorizadas reflejan la necesidad urgente de fortalecer los servicios públicos de cuidado, promover la corresponsabilidad y visibilizar el aporte económico de estos trabajos invisibilizados.
Alison Vásconez, representante a.i. de ONU Mujeres en Ecuador, subrayó el enfoque integral del derecho al cuidado:
“Hablamos de un conjunto de servicios, atenciones y recursos necesarios para sostener la vida en todas sus etapas. Los cuidados no son solo una necesidad vital, también son un pilar de la economía. Representan alrededor del 20% del PIB y el 40% del tiempo total de trabajo en el país, mayoritariamente asumido por mujeres. Esta realidad debe reflejarse en las políticas públicas”.
Datos desagregados para decisiones informadas
Gracias a la Encuesta de Cuidados en el Distrito Metropolitano de Quito, hoy se cuenta con evidencia que revela inequidades profundas: el 50% de las personas cuidadoras ha visto afectada su vida laboral por la carga de cuidados, especialmente en zonas rurales. Estos hallazgos fueron presentados por Magaly Paredes, técnica de ONU Mujeres, como parte del apoyo técnico brindado para integrar los datos en la planificación territorial.
Laura Pérez, especialista regional en cuidados de ONU Mujeres, valoró el esfuerzo por territorializar la información:
“Los datos no hablan igual en todas las zonas de una ciudad. Quito está reconociendo las brechas internas, construyendo soluciones adaptadas a cada realidad. Esto es clave para lograr justicia distributiva y social”.
Articulación institucional y transformación local
Desde la Secretaría de Inclusión Social del Municipio, se ha consolidado una arquitectura institucional con rectoría clara y capacidades técnicas. Jaques Ramírez, secretario de Inclusión, destacó la transición de iniciativas dispersas hacia un sistema integral de protección social:
“Estamos sembrando una transformación con impacto local y proyección global. Cuidar no es un asunto doméstico ni una tarea femenina; es una política estructural que redistribuye el tiempo, el trabajo y el poder. Cada cuidadora formada, cada niña que puede jugar mientras su madre estudia, nos demuestra que la política se vuelve vida”.
Actualmente, la Dirección Metropolitana de Cuidados lidera la ejecución de programas que fortalecen capacidades comunitarias, capacitan a personas cuidadoras, promueven redes de corresponsabilidad y acercan servicios a quienes más los necesitan.
Un modelo replicable para otras ciudades
Con el respaldo de ONU Mujeres, la experiencia de Quito se posiciona como una práctica inspiradora en América Latina. Su enfoque combina evidencia, participación ciudadana, fortalecimiento institucional y justicia de género, elementos clave para avanzar hacia sociedades que reconozcan el cuidado como derecho, bien público y eje de desarrollo sostenible.
Este camino no solo transforma la vida de miles de mujeres y familias en la capital ecuatoriana, sino que ofrece aprendizajes valiosos para otros territorios que buscan transitar hacia sistemas más justos e igualitarios. Apostar por políticas de cuidado es apostar por el bienestar colectivo, por el tiempo, la corresponsabilidad y la dignidad. Desde ONU Mujeres, acompañamos esta apuesta con la convicción de que cuidar también es transformar el mundo desde lo cotidiano.