Mujeres indígenas: guardianas de la vida, el agua y el territorio
Cada 5 de septiembre conmemoramos el Día Internacional de las Mujeres Indígenas, una fecha que rinde homenaje a su lucha histórica y a su papel como defensoras de la vida, el agua y el territorio.
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En Ecuador, donde más de 1,1 millones de personas se reconocen como indígenas (INEC, 2022), en este grupo, las mujeres cumplen un rol decisivo en la sostenibilidad ambiental, la soberanía alimentaria y la igualdad. Sin embargo, persisten desigualdades: el 35,5 % de las mujeres rurales vive en pobreza, frente al 15,5 % de la media nacional, y el acceso de las mujeres a la tierra, los recursos productivos y los espacios de decisión sigue siendo limitado. Ante esta realidad, ampliar las oportunidades de participación es un requerimiento clave para el bienestar de toda la sociedad.
Liderazgo amazónico que transforma comunidades
En la Amazonía, las mujeres han enfrentado históricamente exclusión en la política y en la gestión del territorio. Para revertirlo, ONU Mujeres apoyó el funcionamiento de la Escuela Antisuyu Warmikuna, creada en el marco del Programa PROAmazonía.
Allí, 93 mujeres de 12 nacionalidades se formaron en derechos, igualdad, liderazgo, cambio climático e inclusión financiera. El impacto trascendió las aulas: más de 56 comunidades recibieron procesos de réplica y varias egresadas hoy ocupan cargos de decisión en sus organizaciones y en instancias nacionales como la Mesa REDD+, desde donde las mujeres proponen, desde su perspectiva estrategias para reducir la deforestación y degradación de los bosques.
Gobernanza territorial con voz de mujer
La representación de las mujeres en la planificación local ha sido históricamente baja. Para enfrentar esta brecha, ONU Mujeres acompañó el proceso de transversalización del enfoque de género en los Planes de Desarrollo y Ordenamiento Territorial (PDOT) en la Amazonía. Como resultado, se aprobaron 10 PDOT y 5 Planes de Uso de Suelo con perspectiva de género, además de 25 ordenanzas y 25 resoluciones que incorporan la visión de las mujeres en la gestión de la tierra y la producción sostenible. Estos avances muestran que la participación de las mujeres en la planificación fortalece la democracia local y abre el camino hacia territorios más inclusivos y resilientes.
Páramo: mujeres que protegen el agua
El páramo ecuatoriano abastece de agua a más del 70 % de la población del país, y en general son las mujeres quienes cuidan este ecosistema, pero durante mucho tiempo su trabajo fue invisibilizado. El proyecto “Sostenibilidad del páramo con enfoque de género”, ejecutado por ONU Mujeres y el Gobierno Provincial del Azuay con financiamiento del Ayuntamiento de Madrid, trabajó con mujeres de cinco comunidades de Nabón y Oña. Se impulsaron prácticas como la producción y uso de abonos orgánicos, reforestación con especies nativas y recuperación de técnicas ancestrales de terraceo. Los resultados fortalecieron la seguridad hídrica y alimentaria, y posicionaron a las mujeres como actoras centrales en la gestión comunitaria. Proteger el páramo recuperando los conocimientos y habilidades de las mujeres asegura que este ecosistema estratégico continúe abasteciendo de agua a millones de personas en Ecuador.
Resiliencia alimentaria en la frontera norte
En la frontera con Colombia, los pueblos Awá enfrentan altos niveles de inseguridad alimentaria y vulnerabilidad climática. Allí, la FAO y ONU Mujeres implementaron un proyecto que fortaleció la producción comunitaria mediante bancos de semillas, huertos y reforestación. Durante la crisis sanitaria de 2020, los resultados fueron claros: las comunidades Awá lograron sostener el abastecimiento de alimentos sanos y diversos, reduciendo la dependencia externa y reforzando la soberanía alimentaria. El liderazgo de las mujeres en estos procesos demostró que el conocimiento ancestral es una herramienta decisiva para la resiliencia y la adaptación climática.
Hacia un futuro con igualdad y sostenibilidad
Los desafíos persisten: la pobreza rural, la violencia de género y la crisis climática siguen afectando de manera desproporcionada a las mujeres indígenas que son defensoras, cuidadoras de la tierra y guardianas de conocimientos. Generar mecanismos que contribuyan a cerrar las brechas de desigualdad y multipliquen las oportunidades que tienen las mujeres indígenas es una forma de aprovechar, para el bien común, el conocimiento y la experiencia de estas mujeres.
En este Día Internacional de la Mujer Indígena, la oficina de ONU Mujeres en Ecuador reafirma su compromiso de seguir trabajando junto a las mujeres indígenas y sus comunidades. Cada paso que ellas dan hacia la igualdad fortalece la democracia, la sostenibilidad y la justicia social. Celebramos sus logros porque en sus acciones palpita un futuro más justo e inclusivo para todas las personas.





