Treinta años después, la Plataforma de Beijing sigue guiando acciones por una igualdad real en Ecuador

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Beijing+30

Más de cien mujeres, lideresas sociales, históricas feministas de América Latina, representantes de organizaciones de la sociedad civil, de la academia y de instituciones nacionales e internacionales, se dieron cita en FLACSO Ecuador para conmemorar los 30 años de la Plataforma de Acción de Beijing, uno de los hitos más relevantes en la historia de los derechos de las mujeres a nivel global.

El evento, impulsado por ACDemocracia, CEPLAES, la Coalición Nacional de Mujeres, Fundación Esquel y MEGA, con el apoyo de FLACSO Ecuador, ONU Mujeres, GIZ, Red Unidas, REMCI y CONAMUNE, fue concebido como un espacio de reflexión, memoria y construcción colectiva. A lo largo de la jornada se recuperaron aprendizajes del proceso hacia Beijing, se visibilizaron los avances y también los desafíos actuales, y se proyectaron nuevas prioridades para renovar la agenda feminista en el país y en la región.

Beijing+30

Desde el movimiento feminista ecuatoriano, Lizi Ernst, presidenta de la Coalición Nacional de Mujeres, recordó que la Plataforma de Acción de Beijing sentó las bases para las luchas actuales y destacó su vigencia frente a un contexto en el que los derechos de las mujeres y de las diversidades enfrentan nuevas amenazas.

Por su parte, Lena Savelli, Coordinadora Residente de Naciones Unidas en Ecuador, reafirmó que los derechos de las mujeres son condición fundamental para el desarrollo, la democracia y la paz. Subrayó que el desafío actual es transformar los compromisos en políticas sostenidas, con coherencia y recursos, y llamó a fortalecer los pactos políticos y sociales por la igualdad.

Beijing+30

La representante de ONU Mujeres en Ecuador, Ana Elena Badilla, rememoró que la Plataforma de Acción de Beijing fue fruto de dos décadas de lucha y articulación del movimiento feminista a nivel global. Señaló que su construcción fue un proceso disputado, que enseñó al movimiento a incidir, a resistir y a sostener una agenda amplia e integral por los derechos de las mujeres.

Durante el panel internacional, las reconocidas feministas Gina Vargas, Ana Falú y Mabel Bianco compartieron sus vivencias del proceso hacia Beijing y reflexionaron sobre la vigencia y los límites de los avances logrados. Alertaron sobre los retrocesos en derechos sexuales y reproductivos y en salud, y enfatizaron que, sin compromiso político real y sin financiación, la igualdad corre el riesgo de quedar en el discurso.

A lo largo del encuentro, las participantes coincidieron en que los desafíos actuales requieren actualizar la agenda de Beijing, integrando temas como el reconocimiento y la redistribución de los cuidados, los impactos de la migración, las nuevas violencias digitales, la defensa de los espacios universitarios críticos y la necesidad de avanzar hacia políticas feministas transformadoras.

Beijing+30

El trabajo en mesas temáticas permitió profundizar en cada una de las esferas críticas de la Plataforma, generando insumos para fortalecer las estrategias de incidencia del movimiento feminista y de las organizaciones aliadas. Estos aportes enriquecerán las acciones futuras para que los compromisos internacionales se traduzcan en resultados reales en la vida de las mujeres. 

Este encuentro ratificó que la Plataforma de Acción de Beijing no es un documento del pasado, sino una herramienta viva para la incidencia, la exigibilidad y el fortalecimiento de las políticas públicas. Treinta años después, la lucha feminista sigue vigente, con nuevas voces, nuevos desafíos y una renovada convicción de que la igualdad es posible y necesaria.

Seguir generando espacios como este, de diálogo intergeneracional, construcción colectiva y articulación entre movimientos, academia, cooperación y Estado, es clave para que la agenda de Beijing+30 se mantenga activa, se actualice frente a los nuevos contextos y se traduzca en resultados concretos para la vida de todas las mujeres y niñas.

ONU Mujeres, como parte de esta alianza, reafirma su compromiso de seguir acompañando al movimiento feminista y a sus aliadas en Ecuador en este camino común. Porque los derechos de las mujeres son derechos humanos. Y porque la igualdad se construye por y para todas.