Construir paz con igualdad: autoridades y sociedad civil abordan la violencia de género en escenarios de criminalidad y conflicto

El conversatorio “Violencia hacia la mujer en el contexto de conflicto interno y crimen organizado”, organizado por Cancillería y ONU Mujeres Ecuador, reunió a autoridades, sociedad civil y comunidad internacional para fortalecer la respuesta frente a las nuevas formas de violencia de género. La intervención de Alison Vásconez destacó estrategias clave para construir paz con igualdad.

Fecha:

Cancilleria 8M

En el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, el Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana, en coordinación con ONU Mujeres Ecuador, organizó el conversatorio “Violencia hacia la mujer en el contexto de conflicto interno y crimen organizado”. El evento reunió a autoridades estatales, representantes del cuerpo diplomático, agencias de Naciones Unidas, academia y organizaciones de la sociedad civil. El objetivo fue reflexionar sobre los impactos diferenciados que enfrentan las mujeres en escenarios de criminalidad y conflicto, y fortalecer la respuesta institucional para su prevención y erradicación.

El contexto actual en Ecuador, marcado por el aumento de la violencia criminal, el debilitamiento de las instituciones y la presencia de grupos de delincuencia organizada, está generando nuevas y más complejas formas de violencia de género. Los femicidios, la trata de personas, el reclutamiento forzado de adolescentes, la violencia sexual y la violencia económica afectan de manera creciente a mujeres y niñas en todo el país.

Durante el conversatorio, Alison Vásconez, especialista de programas de ONU Mujeres Ecuador, presentó un análisis detallado sobre la naturaleza y dinámicas de esta violencia, así como recomendaciones para enfrentarla de manera integral. Destacó que en los contextos de crimen organizado, la violencia contra las mujeres no es un efecto colateral, sino una herramienta de control y dominación. Las mujeres son objeto de violencia extrema tanto en el espacio público como privado, y la impunidad prevalece en muchas zonas donde el Estado ha perdido presencia.

Cancilleria 8M

También subrayó que las mujeres en situación de desplazamiento, las defensoras de derechos humanos, las lideresas comunitarias y aquellas que viven en territorios controlados por grupos criminales son particularmente vulnerables. Además, la violencia en estos contextos no solo impacta en la seguridad física de las mujeres, sino que limita su participación política, económica y comunitaria, debilitando el tejido social.

En su intervención, presentó estrategias prioritarias para una respuesta efectiva: fortalecer las capacidades de las instituciones de justicia y seguridad con enfoque de género; crear rutas de protección para mujeres defensoras y sobrevivientes; garantizar el acceso a servicios integrales de atención; promover la participación de las mujeres en procesos de prevención de la violencia y construcción de paz; y diseñar políticas públicas que aborden las causas estructurales de la violencia, desde un enfoque interseccional.

Asimismo, destacó que Ecuador cuenta ahora con herramientas clave, como el Plan Nacional de Acción sobre Mujeres, Paz y Seguridad, que articula el compromiso de diversas instituciones del Estado para avanzar en la prevención, protección y reparación integral frente a la violencia de género en contextos de criminalidad y conflicto. Sin embargo, enfatizó que su implementación requiere voluntad política, recursos sostenibles y la participación activa de las organizaciones de mujeres y de la sociedad civil.

El conversatorio también visibilizó las experiencias de otros países de la región donde ONU Mujeres ha acompañado procesos exitosos, demostrando que la participación activa de las mujeres como constructoras de paz es esencial. No es suficiente una respuesta basada solo en seguridad militarizada; se necesita reconstruir el tejido social, garantizar derechos y generar alternativas económicas y sociales para las comunidades.

Desde ONU Mujeres Ecuador, acompañamos de manera sostenida estos esfuerzos. El impacto de este trabajo se refleja ya en el reconocimiento creciente del rol de las mujeres como agentes de paz, en la articulación de redes de protección comunitaria y en el fortalecimiento de capacidades institucionales. Acelerar este camino es fundamental. Porque sin igualdad de género, no hay paz sostenible. Y sin paz, no hay desarrollo para todas.