Ciudades Seguras: 10 años de trabajo en Ecuador para poner fin a la violencia contra mujeres y niñas en espacios públicos

Fecha: martes, 16 de noviembre de 2021

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La situación de violencia contra mujeres y niñas es un problema grave que afecta a todo el mundo. Muchas de ellas temen ser objeto de diferentes formas de violencia sexual en el espacio público que puede ser calles, lugares de trabajo, escuelas, transporte público, mercados, parques, etc. Los hechos de violencia sexual pueden ir desde comentarios sexuales no deseados, manoseo, violaciones hasta femicidios. 

La ciudad es un espacio en que mujeres y niñas desarrollan su ciudadanía y su autonomía personal. Por esta razón, si las ciudades no son un espacio público seguro y se ven expuestas a varios tipos de violencia sexual, las mujeres y niñas, ven limitada su capacidad de participar, activamente, en la vida pública, así como en los espacios laborales y académicos de forma plena. 

Por esta razón y con el objetivo de responder a la creciente preocupación por las experiencias cotidianas de acoso sexual y otras formas de violencia sexual a las que se enfrentan las mujeres y las niñas en los espacios públicos, ONU Mujeres diseño la iniciativa mundial “Ciudades Seguras”. La iniciativa ofrece un marco integral para prevenir y eliminar la violencia contra las mujeres y niñas en espacios públicos, a través de la incorporación de un enfoque de género en la planificación de las ciudades y en el diseño urbano, para impulsar el derecho de las mujeres a la ciudad. Para impulsar esta iniciativa, ONU Mujeres ha trabajado junto a organizaciones de mujeres, gobiernos locales y nacionales, organismos de las Naciones Unidas, entre otros. 

En Ecuador, Quito fue la primera ciudad en formar parte del programa “Ciudades Seguras” entre sus logros más destacados se encuentra la aprobación de un reglamento local que incluye una disposición específica contra el acoso sexual en los espacios públicos. 

En la ciudad, el programa se implementó en las Administraciones Zonales Eloy Alfaro y Quitumbe (en el sur de la ciudad) y se propuso un plan estratégico que aborde el problema del acoso y la violencia sexual a través de un proceso participativo. Una de las líneas de intervención que se desarrollan en el marco del programa fue a nivel barrial con la ciudadanía lo que implicó un trabajo de reconocimiento de los barrios, el fortalecimiento de las capacidades de los líderes barriales, las organizaciones de mujeres y jóvenes y los funcionarios municipales.

Las acciones coordinadas permitieron que el programa pueda trabajar con dos mercados del sur de la ciudad con el objetivo de generar barrios seguros para mujeres y niñas. Los mercados con los que se trabajó fueron el mercado de Solanda y el mercado La Magdalena. Uno de los retos que tuvo el programa, durante su implementación en los mercados fue la resistencia de varias mujeres de compartir sus experiencias y necesidades en torno a los derechos de las mujeres y la violencia que puedan experimentar. 

Por esta razón, uno de los factores clave fue el desarrollo de espacios de confianza, seguros en los que las mujeres puedan hablar y compartir. Para Mónica Albuja, quien colaboró de manera cercana al programa cuando se desempeñó como administradora del mercado de la Magdalena; y posteriormente como jefa zonal de los mercados en el Municipio de Quito, la generación de estos espacios y en sí toda la experiencia de “Ciudades Seguras” significó una experiencia transformadora y enriquecedora para su vida, con su ayuda se pudo motivar a que más mujeres participen de estos espacios: “ Participar en Ciudades Seguras me brindó mayor conciencia para analizar el entorno donde vivimos. Pude motivar a las mujeres comerciantes para que tomen este proceso como una oportunidad para reclamar nuestros derechos como mujeres, además fue una oportunidad para compartir con las mujeres nuestras experiencias, muchas de ellas de acoso y violencia. Como funcionaria municipal me enamoré de este programa. 

A través de “Ciudades Seguras”, más 200 mujeres fueron sensibilizadas y capacitadas y desarrollaron sus planes para mejorar sus espacios de trabajo de manera que sean seguros para ellas y sus hijos. El bienestar de sus familias, es uno de los puntos más importantes que resaltar varias de las mujeres que participaron en el programa y que se han convertido en voceras y defensoras de los derechos humanos. Así lo menciona, Elizabeth Buenaño, quien trabaja en el mercado de Solanda de la ciudad de Quito, en su puesto de comidas preparadas: “El programa me permitió tener un espacio en el cual pudimos decir las cosas que teníamos adentro, que no habíamos podido compartir. He aprendido que el legado que quiero dejar a mis hijas es enseñarles a que se consideren, se valoren y se respeten, que salgan adelante por medio de su trabajo para que no se sientan dependientes de nadie”. 

La implementación de varias acciones del programa “Ciudades Seguras” no solo contó con el apoyo de la Empresa Municipal de Transporte de Pasajeros, la Secretaría de Seguridad Ciudadana, el Observatorio Metropolitano de Seguridad, la Secretaría de Educación sino también con organizaciones sociales como el Centro de Planificación y Estudios Sociales (CEPLAES), que implementó varias acciones del Programa de Ciudades Seguras en Quito. Carmen Hernández fue una de las mujeres que formó parte del equipo de CEPLAES en el trabajo con los mercados de la ciudad, para ella la experiencia de “Ciudades Seguras” significó un gran aporte en su vida profesional y personal, ya que no había profundizado en la violencia y el acoso sexual en los espacios públicos: “Esto nos permitió estudiar, investigar y fortalecer nuestros propios conocimientos”. 

Entre los aprendizaje que destaca se encuentra el de trabajar con mujeres lideresas, con mujeres comerciantes y poder ser parte del cambio y crecimiento que significó para estas mujeres empezar abordar estos temas que afectan directamente a sus vidas: “Vimos los resultados de trabajar de manera conjunta, los desencuentros que tenían transformaron en comprensión de los puntos en común que tenían. Además, su liderazgo se fortaleció, incluso llegaron a la directiva del mercado. Estos éxitos para mí son un motivo de mucha alegría” 

Las tres son mujeres, fuertes, emprendedoras y tienen un compromiso profundo por transformar su realidad. A través del Programa “Ciudades seguras” trabajaron juntas para poner fin a la violencia contra las mujeres y niñas en la ciudad de Quito desde sus diferentes espacios de lucha. Las tres son voceras de esta experiencia, creen en que, sumar esfuerzos para lograr los objetivos del Programa hace de Quito y de las demás ciudades donde éste se implementa, lugares donde las mujeres pueden caminar tranquilas, sin temor a ser acosadas, promoviendo así que los barrios y los colectivos se organicen para hacer más ciudades seguras. 

 

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Sobre Ciudades Seguras en Quito

Queremos compartirte el Tour Virtual Ciudades Seguras Ecuador. El tour virtual es un recorrido por los hitos más importantes que para el país ha significado ser parte de esta iniciativa, Quito fue una de las cinco ciudades fundadoras de este programa global insignia en 2011, posteriormente en 2016 Cuenca se suma a esta experiencia y en 2021 Guayaquil, la segunda ciudad más poblada del Ecuador suma sus esfuerzos para hacer de esta ciudad puerto un espacio libre de violencia para mujeres y niñas. Este video muestra los datos principales del levantamiento de la línea de base en Quito y Cuenca, así como los principales logros del trabajo conjunto llevado a cabo con la asesoría técnica de ONU Mujeres para eliminar el acoso sexual de los espacios públicos y también las acciones realizadas en el contexto de pandemia provocada por la Covid-19. Testimonios y experiencias de diversos actores profundizan la importancia y la necesidad de una ciudad segura para todas y todos, esto video finaliza con la expectativa que trae consigo el inicio del Programa en la ciudad de Guayaquil.