Desde mi perspectiva: "Mi esperanza está en que tomemos conciencia de la situación de salud que atraviesa el país y el mundo entero"

Luz María Inca Paguay al igual que millones de mujeres de la región trabaja en el sector informal y carece de mecanismos de protección social en caso de reducción en las horas de trabajo, desempleo o reducción de ingresos.

Fecha: jueves, 14 de mayo de 2020

luz
Luz María Inca Paguay vive en Quito Ecuador. Trabaja vendiendo comida rápida, es cabeza de hogar, está casada y es madre de un niño de ocho años. Foto: Luz María Inca Paguay.

 

 

Nací en Cajabamba, en la provincia de Chimborazo en Ecuador. Ahora vivo en Quito con mi esposo y tenemos un hijo de ocho años. Yo, en calidad de cabeza de hogar –que así lo asumí por voluntad propia–, junto a mi esposo trabajamos en la venta de comida rápida.

El COVID-19 nos afecta de gran forma, al vivir al día de la venta de nuestros productos, nos hemos visto obligados a quedarnos en casa. De salud estamos bien, pero uno de mis mayores temores es que algún miembro de mi familia se enferme y que por la falta de recursos económicos no podamos atenderlo; la situación sanitaria es crítica en nuestro país.

Económicamente estamos muy preocupados, ya no tenemos dinero para comprar los alimentos para nuestro consumo o para pagar nuestros gastos. Lo que necesitamos, que sería salir a trabajar, no se puede más. Se puede decir que el capital con el que trabajábamos día a día, lo tuvimos que utilizar para comer.

Necesitamos ayuda para que podamos volver a emprender.

Mi esperanza está en que tomemos conciencia de la situación de salud que atraviesa el país y el mundo entero y nos cuidemos para así poder volver pronto a intentar retomar nuestras vidas. Esta es mi esperanza.”

 


ODS igualdad de genero
 

Las crisis económicas y sociales impactan de manera desigual a las mujeres. Un mecanismo rápido de respuesta que sirve para hacer llegar ingresos a la población más afectada por la crisis del COVID-19 son los programas de transferencias monetarias.  Para que sean efectivos, estos programas tienen que contemplar la dimensión de género y tomar en cuenta las necesidades diferenciadas de las mujeres en su diseño e implementación.  La oficina de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe ha desarrollado un Policy brief titulado “Transferencias monetarias e igualdad de género: cómo mejorar su efectividad para enfrentar la crisis del COVID-19”.